Se dice, se rumora, afirman en los salones, en las fiestas, alguien o algunos enterados, que Jaime Sabines es un gran poeta. O cuando menos un buen poeta. O un poeta decente, valioso. O simplemente, pero realmente, un poeta.
Le llega la noticia a Jaime y éste se alegra: ¡qué maravilla! ¡Soy un poeta! ¡Soy un poeta importante! ¡Soy un gran poeta!
Convencido, sale a la calle, o llega a la casa, convencido. Pero en la calle nadie, y en la casa menos: nadie se da cuenta de que es un poeta. ¿Por qué los poetas no tienen una estrella en la frente, o un resplandor visible, o un rayo que les salga de las orejas?
¡Dios mío!, dice Jaime. Tengo que ser papá o marido, o trabajar en la fábrica como otro cualquiera, o andar, como cualquiera, de peatón.
¡Eso es!, dice Jaime. No soy un poeta: soy un peatón.
Y esta vez se queda echado en la cama con una alegría dulce y tranquila
Jaime Sabines
***
Le llega la noticia a Jaime y éste se alegra: ¡qué maravilla! ¡Soy un poeta! ¡Soy un poeta importante! ¡Soy un gran poeta!
Convencido, sale a la calle, o llega a la casa, convencido. Pero en la calle nadie, y en la casa menos: nadie se da cuenta de que es un poeta. ¿Por qué los poetas no tienen una estrella en la frente, o un resplandor visible, o un rayo que les salga de las orejas?
¡Dios mío!, dice Jaime. Tengo que ser papá o marido, o trabajar en la fábrica como otro cualquiera, o andar, como cualquiera, de peatón.
¡Eso es!, dice Jaime. No soy un poeta: soy un peatón.
Y esta vez se queda echado en la cama con una alegría dulce y tranquila
Jaime Sabines
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De Julio, el Mayor Sabines y doña Luz Gutiérrez, soy el más pequeño de un trío de varones, los tres de canicas y trompos, allá en Tuxtla, Chiapas; ese 25 de marzo del 26. Mi pluma comienza en la prepa, ahí salieron mis primeros poemas; aún inocentes y enamoradizos, pero qué iba a saber que alguno de ellos estaría en Horal, la primera publicación.
Quería inventar, y no versos precisamente, no, yo quería inventar medicinas -en ese tiempo, por ahí del 45-, así que fui a México a estudiar Medicina, pero no resultó como esperaba; muy triste y decepcionado encontré en las letras es desahogo de mis desvaríos. El poeta se hizo en ese tiempo en que estuve en contacto con el dolor humano. Cierto.
Regresé a Chiapas un tiempo, a vender muebles con mi hermano; pero no era eso lo que buscaba. Volví a estudiar a México, pero ahora a la facultad de Filosofía y Letras. Ahí aprendí a ver la poesía no solo como una vocación y un don, sino como un oficio...
Así, mi vida cambiaría mucho, aprendí tanto de ella, la humildad, el trabajo fuerte, el cansancio, las caidas y los encuentros con las sonrisas. Con tantas experiencias, se hacía con el tiempo Sabines, un poeta querido...
Quería inventar, y no versos precisamente, no, yo quería inventar medicinas -en ese tiempo, por ahí del 45-, así que fui a México a estudiar Medicina, pero no resultó como esperaba; muy triste y decepcionado encontré en las letras es desahogo de mis desvaríos. El poeta se hizo en ese tiempo en que estuve en contacto con el dolor humano. Cierto.
Regresé a Chiapas un tiempo, a vender muebles con mi hermano; pero no era eso lo que buscaba. Volví a estudiar a México, pero ahora a la facultad de Filosofía y Letras. Ahí aprendí a ver la poesía no solo como una vocación y un don, sino como un oficio...
Así, mi vida cambiaría mucho, aprendí tanto de ella, la humildad, el trabajo fuerte, el cansancio, las caidas y los encuentros con las sonrisas. Con tantas experiencias, se hacía con el tiempo Sabines, un poeta querido...
"No hay que llorar la muerte, es mejor celebrar la vida"









